viernes, 27 de marzo de 2009

De la ética de principios a la ética de responsabilidades

Como llevo unos días con uno de esos virus primaverales que atacan brevemente pero con intensidad, he tenido la ocasión de estar en casa leyendo tranquilamente toda la prensa internacional y nacional, y con machacona insistencia, se habla de la condenada reunión de G-20 more Spain.

Todos hablan de cómo solucionar el mundo en esa reunión y de los muchos avances que se producirán. Pero yo me pregunto si en el mundo hay 247 países, ¿los 227 restantes no deciden?. Hace sesenta años nos dotamos de un instrumento con una enorme importancia y trascendencia como son las Naciones Unidas, un órgano donde están representados todos los pueblos de la tierra, y por tanto, es lógico que sea ahí donde se solucionen los problemas del mundo.

¿ De qué sirve que hablemos de fomentar el crecimiento de los mal llamados países en desarrollo si no los dejamos participar en el proceso de transformación económico?. Ahora comprendo una frase del expresidente Felipe González cuando decía que hay forma de tolerancia que no difieren mucho de algunas formas de opresión.

Pero haciendo honor al título con el que he titulado esta entrada, pienso que para llegar a un mundo más justo hay que cimentarlo en realidades. Huyo tanto de aquellas posiciones involucionistas como de aquellas que se conforman en soñar utopías sin explicar como llevarlas a cabo, para en fin, mejorar la vida de las personas. Y cimentarlo, es apoyar que mi país, España pueda estar en ese grupo del G-20, porque para bien o para mal no soy francés, ni americano, ni alemán, y no puedo incidir con mi voto ni con mi participación política en esos países, pero si puedo hacerlo en el mio, por lo tanto, apelando a la ética de las responsabilidades y dejandome de purezas morales e ideológicas, considero que si queremos cambiar el mundo y aportar nuestra visión, debemos estar ahí para que se escuche alto y claro nuestra voz, la voz del mundo lógico que debe ser.

2 comentarios:

  1. La respuesta a tu entrada ralla la lógica griega: a saber, por muchos países que conformen el globo terraqueo, desde tiempos bien ancestrales se antoja conveniente la idea aquella de 'los pocos y poderosos dirigen a los muchos y depauperados'. La historia siempre se repite, debido al 'borreguismo' innato del ser humano. Mucho me temo que esta nueva forma de oligarquía se traspasa a la Europa actual. A los países de la UE no los une la solidaridad, ni el deseo común de alcanzar una sociedad REALMENTE justa y de bienestar total. Los une la ambición y los intereses económicos tan propios de la decadente Europa de Maastricht. Personajes tan odiosos como Hitler y Stalin, bien conocidos por sus manías genocidas, debieron de tener algo de razón cuando afirmaban que 'las democracias europeas son decadentes'. Al fin y al cabo, si condenamos la violencia genocida de los grandes monstruos del siglo XX ... ¿por qué no condenar las ansias carroñeras de los grandes empresarios y banqueros, cabeza del cuerpo de la mal denominada Unión Europea?

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  2. Me gustaría tener algo de esperanza sobre este tipo de cumbres, pero desafortunadamente han demostrado de forma reiterada que sólo son reuniones que no aportan ninguna solución trascendental, y en caso de hacerlo, únicamente repercutirá hacia aquellos que han sido los causantes de la crisis global en la que nos encontramos.

    Los gobiernos deberían actuar de una forma más contundente de como han estado haciendo hasta el momento. No se puede otorgar una financiación PÚBLICA ilimitada utilizando el dinero de todos nosotros sin ningún tipo de control o imposición que regule los dispendios que han hecho, que hacen y que harán, las diversas entidades financieras.

    Por lo tanto uniendo tu argumento de la exclusión de los demás países, considero que su única finalidad es salvaguardar el patrimonio de los grandes magnates de las multinacionales que controlan los mercados bursátiles, sin que se vean mermados ni afectados por la que ellos podrán considerar este suceso como una "situación temporal anómala", mientras los demás nos vemos sometidos a una opresión diaria cada vez superior.

    Si esto lo extrapolamos a nivel de países, es claramente identificable que no interesa la opinión de los países que no pueden (y no les permiten ni tan solo intentarlo) influir de forma decisiva sobre los mercados financieros y donde transcurre el capital.

    Es entonces cuando se debería de alzar la voz contra estas injusticias, en vez de derrochar nuestro tiempo en cuestiones más intrascendentales que no nos beneficiará en ningún aspecto.

    Desafortunadamente en la práctica los "entes políticos" saben que para tener contenta a la masa social, sólo necesitan tener clara una premisa: "Pan y circo".

    Si les ofrecen entretenimiento y polémicas banales aseguradas, no se inmiscuirán en los asuntos que realmente nos compete a todos (aunque se podría compatibilizarse ambas cosas, lo cierto es que suelen marginar y "eliminar" en la medida de lo posible, aquellas cuestiones que puedan "agitar" a la sociedad).

    Cuando todos tomemos conciencia del mundo que nos depara y que nos afectaran tanto a nosotros como a nuestros descendientes, entonces será la hora del cambio, mientras tanto queda resistir como un oasis en mitad de un desierto.

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