
Pero lo más gracioso, es que este patriotismo descafeinado, tiene la curiosa característica que se va deteriorando y volviendo como los hijos vástagos de los viejos reyes que se casaban entre ellos para preservar la pureza, es decir, completamente idiotas.No hace poco veía con media sonrisa como un grupo de jóvenes, defendían sus ideas argumentando que pretendían que volviese la grandeza del imperio español.
No saben que años atras cuandos todos los países del entorno europeo, avanzaban, realizaban sus revoluciones industriales, caminaban hacia el estado del bienestar, ya había individuos que les importaba bien poco los avances, desprestigiaban el talento, la inteligencia, la innovación.
Preferían quedarse en un chovinismo sin parangón anclados en el tiempo, diciéndose asimismo que eran mucho mejores españoles, pues ellos llevanban los símbolos patrios a la vista. El problema no es sentirte orgulloso de tu país, yo me siento orgulloso de haber nacido aquí, faltaba más. El problema es cuando eso se desvirtua y pones un termómetro españolizante, a parte que normalmente eso esta mezclado de una sutil ignorancia, cubierta por las mejoras de la educación del siglo XXI, pero ignorancia en fin, y claro lo que tiene ésta es que es muy atrevida.
Valiente reflexión, lo mejor del blog hasta ahora, no solo por lo que dice, sino también por cómo lo dice. Y se ha notado la actitud "juanbarranquiana". Lo único que puedo decir es que estoy de acuerdo hasta la médula con lo aquí expuesto.
ResponderEliminarEs difícil poder "replicar" a esta entrada, cuando me ocurre al igual que Juan Antonio, al situarme en una tesitura de no poder añadir ningún ápice a tu comentario, excepto que el de valorarlo gratamente y adherirme a todas tus palabras (probablemente este asunto podría derivarse en otros temas que no nos compete ahora mismo).
ResponderEliminarFelicidades por tu entrada y por tu blog en general. Es un sitio de ideas coherentes, plurales y que deberían ser escuchadas y puestas en prácticas para más de una persona.
Un saludo